La pista en Madrid, solo para unos pocos

Este año tome la decisión de probar la especialidad de pista, con la intención de poder hacer algunas pruebas y si me demostraba a mi mismo que era capaz de competir en condiciones, probar e intentar hacer el Campeonato de España, objetivo difícil, pero con muchas ganas e ilusión por intentarlo.

Con estas premisas, me puse en contacto con mi amigo José Almagro (Secretario de la Federación Madrileña) y le conté mis aspiraciones y me dio todas las facilidades para ponerme contactar con el responsable de pista, Carlos Castaño, el que me dijo que no había ningún problema y que podía subir a entrenar los viernes con el resto de gente que sube a Galapagar para luego competir.

La única condición para poder entrenar y competir era estar en posesión de la licencia de la Federación. Yo que he sido un fiel defensor de estar federado para realizar cualquier deporte seguí los pasos como he hecho otros años, me saque la licencia para el año 2015, pero en esta ocasión en la categoría Elite para poder competir en pista.

Hasta aquí todo perfecto, incluso tuve la posibilidad de entrenar en solitario en Galapagar durante los meses de noviembre y diciembre, lo cual me dio más esperanzas de poder disfrutar de esta especialidad. Incluso con la ayuda de mi entrenador, David Escolar, realizamos test y pruebas que indicaban que si seguíamos en esa línea, podríamos estar en condiciones de poder hacerlo decentemente.

Mi primera sorpresa llega el primer día de entrenos serios, me presento en Galapagar y pregunto por Carlos Castaño, el cual me ignora por completo y solo se dirige al resto de gente que está en el velódromo, preparada para comenzar el entrenamiento. Esta situación me llama poderosamente la atención ya que en las varias llamadas y mensajes que cruce con él, no me puso ningún impedimento ni problema para que me incorporara al grupo. 

Me llama la atención que no hubiera ningún intento por presentarme al resto del grupo y hacer por integrarme, que conociera a la gente y ver cuáles eran mis propósitos, que quería hacer o cuales eran mis intenciones. Molesto con esta situación decidí marcharme muy cabreado y con pocas ganas de volver a subir. Esa misma noche llame a Carlos para preguntarle por la situación y su contestación a mis preguntas me dejaron más sorprendido todavía… “si quieres subir a entrenar sube y si no, no subas”… me despedí del él y decidí que seguiría entrenando por mi cuenta y ya resolvería si seguir o no con esta aventura de la pista.

Después de seguir entrenado durante algunas semanas llegue a la conclusión que, solo y sin un grupo de gente donde poder entrenar fuerte, no conseguiría mejorar. Decidí volver a contactar con Carlos Castaño, ...para cometer el error por segunda vez. El día 24/03, le mande un mensaje para saber si había entrenamientos el viernes (27/03) y si podía incorporarme a los mismos… la respuesta fue… “este viernes no hay entrenamiento”… 

Me quede pensando… y me dije, prueba a entrenar solo y disfruta, si ves que no consigues los objetivos marcados ya tendrás tiempo de dejarlo. Con esto claro, decido subir a entrenar hoy, miércoles 25/03 y cuál es mi sorpresa cuando encuentro a Carlos Castaño y al grupo entrenando… ahora lo tengo claro, no hay interés alguno en que me incorpore al grupo… decido quedarme un rato a ver el entrenamiento y regresar a casa con un montón de preguntas que seguramente nunca tendrán respuesta.

¿Por qué Carlos Castaño, no me dice que entrenan el miércoles, tras mi pregunta sobre el entrenamiento del viernes?

¿Por qué nunca me dijeron desde el principio que no subiera entrenar?

¿Cómo se puede rechazar a una persona sin haber tenido una conversación sobre sus aspiraciones y realizarse una prueba para ver si está capacitada o no?

¿Por qué para pagar la licencia Elite (105€) no ha habido ningún problema?

Demasiadas preguntas para ver como la pista en Madrid, es solo para unos pocos… 

Conclusión… entrenare por mi cuenta y me presentarme a las pruebas que me apetezca sin otro objetivo que el de disfrutar de este bella y apasionante disciplina.

Señores… muchas gracias por nada…

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